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Limones ecológicos

En el año 2020, vivimos en un mundo totalmente globalizado. Podemos hacer videollamadas a personas que estén en cualquier parte del mundo, comprar productos que llegan a casa pocas horas después, hacer desde nuestro teléfono cosas que nunca habríamos podido imaginar y acercar aquello que está lejos.

En el año 2020, vivimos en un mundo totalmente globalizado. Podemos hacer videollamadas a personas que estén en cualquier parte del mundo, comprar productos que llegan a casa pocas horas después, hacer desde nuestro teléfono cosas que nunca habríamos podido imaginar y acercar aquello que está lejos. Pero, para respetar el medio ambiente y tener un estilo de vida más saludable, no hay nada más efectivo que aprovechar aquello que tenemos cerca. Los productos kilómetro cero son una manera de consumir localmente que ayuda globalmente. 

En la mayoría de tiendas de alimentación y supermercados es más que habitual ver etiquetas de productos frescos que viajan desde otros extremos del planeta hasta nuestras despensas: aguacates de Sudáfrica, manzanas de Perú, dátiles de Indonesia, naranjas de Marruecos… Un listado de productos y procedencias que podría no terminar nunca. Comprar esos productos tiene un precio que no se refleja en el ticket: la huella que dejan por el camino, las emisiones del transporte y los intermediarios, se pagan. Lo paga el planeta. 

Los productos kilómetro cero son todo lo contrario. Pura proximidad. Es imposible que en nuestro entorno más cercano se produzca todo lo que necesitamos, pero podemos aprovechar aquello que sí tenemos cerca para evitar que un producto tenga que cruzar el mundo para meterse en nuestra nevera. Pero no todos los productos, aunque se estén cultivando frente a nuestra casa, se consideran kilómetro cero.

Para tener la consideración de productos kilómetro cero, deben cumplirse una serie de requisitos. El primero, y fundamental, es que se trate de cultivos ecológicos: solo así evitamos que tengan un impacto negativo sobre el entorno. Pero también es importante que sean productos de temporada: por eso, consumir productos de temporada es una buena idea, porque evita tener que importarlos de otras latitudes y supone un impulso a la producción de proximidad.

Además, la proximidad geográfica también es un extra: los productos kilómetro cero son considerados aquellos que tengan una cercanía física entre el lugar de producción y el lugar de consumo final, que suele cuantificarse en no más de 100 kilómetros. Esto puede ser un obstáculo en países más áridos o de climas más extremos, pero no en España: hay miles de kilómetros cuadrados de huerta y cultivos repartidos por todo el territorio nacional que hacen que el consumo de productos kilómetro cero sea no solo recomendable, sino factible.

En Vega Scorza apostamos por ello. Por eso nuestros licores están elaborados al 100% con limones de cultivo ecológico de la comarca de la Vega Baja, en Alicante. Limones de la máxima calidad y cuya utilización no deja una huella negativa en el planeta, aunque pudiésemos encontrar limones de otras procedencias más económicos. Primamos la sostenibilidad, la calidad, ser justos con el planeta y con las personas que trabajamos. Productos kilómetro cero como seña de identidad.

Visita nuestra tienda y apuesta por la sostenibilidad.

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